martes, 25 de junio de 2013

La Gatería: Pequeña viajera

La Gatería: Pequeña viajera: Su nombre es Mata Hairi y su historia es digna de un cuento... Mata Hairi Foto: Independent Record

Motivación y escucha

En mi trabajo trato varias y de diferentes maneras el tema de la motivación. Que si es interna, que si es moverse a, que si bla bla bla... Lo que es real, es que yo tengo la motivación de salir adelante, de hacer las cosas que me gustan y hacerlas por vocación. Me gusta pensar que son de utilidad, y que mi actuar tiene una razón de ser.
A pesar de ello, a veces siento que las ganas de seguir disminuyen, necesito mas tiempo para mi y para descansar, y encontrar mi centro. Ha sido un trabajo de por vida, en el cual necesito en ocasiones el simple hecho que se me escuche, sin que me digan que mi vida está bien y la de los demás es un desastre, o que me quieran arreglar las cosas. Escucha, solo eso, un poco de comprensión y escucha.
Trabajo con mucha gente, es desgastante, y es curioso para mi que, la gente no entienda que por lo mismo, necesito de mi propio espacio para recuperar fuerzas y continuar trabajando, como lo he hecho hasta ahora... ¿Es mucho pedir?

jueves, 6 de junio de 2013

Los gatos y mi papá

Ante la inminente llegada del comercial "Día del Padre", no puedo evitar recordar al mío, qepd.
La pérdida de un padre siempre representa un gran dolor, independientemente de cómo haya sido la relación con este. Al menos yo así lo viví, como un dolor casi mortal al saber que había pasado a mejor vida.
Y ante tantas cosas sin cerrar, el tiempo me ha enseñado que es mejor quedarme con la herencia positiva y el amor que, a su manera, me otorgo: El amor a la lectura, la disciplina, y el amor a los gatos (el amor al basquetball no me pegó tanto, pero también es algo que me hace recordarlo con cariño).

A mi papá siempre le gustaron los gatos. Recuerdo que de niña me platicaba sobre algún minino que había tenido en su infiancia, y lo hacía con tanto entusiasmo, que no podìa evitar imaginar las aventuras de Bimbo, el nombre que, según recuerdo, tenía dicho gatito.

En casa no tuvimos mascota, hasta que mi papá se jubiló, y él se encargó de llevarlo, cuidarlo, alimentarlo, llevarlo al veterinario, etc. Yo, realmente, no le hacia tanto caso a los gatitos, pero de cualquier manera me tocó convivir con ellos, verlos crecer e irse...

Una vez viviendo por mi cuenta, comencé a considerar tener mi propia mascota, pero tardé tiempo en decidir y adoptar a mi primer gatito, que finalmente llegó a mi casa hace seis meses, seguido de su esposa, a los tres meses (y ahora tengo el impulso de querer adoptar a todos los gatitos abandonados, pero no me quiero arriesgar a que me desaloje mi casera).

El contar con mis gatitos ha sido una bendición, ya que han representado compañía, amor incondicional y alegría constante en casa, entre otras cosas. Muy en lo personal, representan para mí, un vínculo invisible con mi papá, pues a fin de cuentas, él siempre nos hablaba con amor de los minínos y es como haber recibido a un par de angelitos enviados por él, desde el cielo... Al menos así quiero sentirlo....

Y curiosamente, mi padre tan amante de los gatitos, puso punto final a su estancia en la tierra precisamente El Dïa Internacional del Gato... Lo cual no deja de sorprenderme.