En el ámbito laboral, de acuerdo a mi experiencia, te encuentras de todo: gente comprometida, gente floja, gente que trabaja porque no le queda de otra, gente buena onda, gente ojete, y más.
A mí no deja de sorprenderme a la fecha, como ciertas personas, sumidas en su inconsciencia y en su mediocridad, no se dan cuenta de las cosas que hacen, o de plano les vale.
Esto lo digo, porque, a la fecha, yo sigo siendo una persona comprometida con lo que hago, comprometida con mi profesión y conmigo misma, por eso no doy crédito a que exista gente que, a sabiendas que la están explotando, se sientan a gusto con ello. O de plano esta tanta su inconsciencia, que ni se percatan de las cosas y creen que así son las cosas, "nada más por que sí".
Yo me he caracterizado por ser rebelde y decir las cosas como las pienso, lo cual resulta peligroso para este tipo de gente, y muchas veces, ante las situaciones y los argüendes laborales, pienso: "me voy a volver como ellos, que todo me valga", pero la verdad es que no me sale, porque, básicamente, tengo un compromiso moral, primero conmigo misma, y con la gente que de alguna manera está a mi cargo.
Yo no tengo el estilo de decir las cosas de broma, con pedradas o indirectas, se me hace muy cobarde esa actitud, pero el que le diga las cosas como van, "directo y a la cabeza" a los demás, tampoco es del todo bueno, porque después de que se les pasa la sorpresa del golpe, quieren contra-atacar.
Por ello, hoy decido no involucrarme más en esos "argüendes laborales", renunciar a la mediocridad y la falsedad, y seguir abogando por la congruencia y el profesionalismo... Le guste a quien le guste...
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