Esta semana he vivido cosas que me han puesto a meditar sobre algunos puntos.
En la actualidad, creo yo, se sobrevaloran las apariencias, el "parecer", el darle por su lado a los demás, para lograr ciertas cosas.
Ayer platicaba con unos compañeros de trabajo sobre el manejo corrupto que viven algunas grandes empresas privadas a nivel directivo, y ni qué decir sobre lo que pasa a nivel gubernamental.
Y es cuando yo me pregunto, ¿qué oportunidades reales tenemos las personas que nos movemos bajo un código de ética real y que trabajamos con valores universales? En mi caso, me gusta responder con trabajo productivo y de calidad, no me muevo a través las "relaciones políticas" que pueda crear, ni me dejo corromper. Esos valores (porque así los veo yo: honestidad, honradez, congruencia) son los que hacen que otras personas nos tache como "tontas", por aquello del dicho de "el que no tranza, no avanza", y en mi caso, no tengo carácter para moverme de otra manera, ni se me da ponerme de tapete para quedar bien con los demás.
Gente como yo, que hablamos con la verdad, somos tachados de "locos" para arriba, pero en mi caso, es cierto que "la Verdad me ha hecho libre", tan libre soy, que no dependo de prostituir mi alma para seguir creciendo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario