Ante los cambios personales que estoy experimentando en mi vida actual, surgen muchas dudas y reacomodo de ideas.Me gusta trabajar para mi crecimiento personal, y la vida me ha ido enseñando que mis decisiones van encaminadas a preservar mi salud, de todos tipos. El camino no ha sido sencillo, porque me he tropezado, me he equivocado, e igual número de veces me he levantado. He invertido gran parte de mis recursos para ello: tiempo, dinero y esfuerzo.
Por ello, cuando alguien me busca porque siente que se trabó en el camino, me gusta escuchar, regalarme mi experiencia y animar a la persona a que busque sus respuestas personales; las mías no son leyes, es lo que me ha funcionado a mi, y también he tenido que pagar el precio de mis decisiones.
En el momento en que, esa llamada de ayuda, se convierte en exigencia, la cosa cambia, porque de igual forma, la vida me ha ido enseñando a tener una autoestima mas sana, y se que ser la muleta de la gente no sirve, ni para ella ni para mi, además de que no es justo para ninguna de las partes. Si al poner los límites, la gente se resiente, y de inmediato me convierto, ante sus ojos, en la villana de la película, yo me pregunto, ¿en dónde queda el cariño y la confianza que decían tenerme? ¿En verdad soy tan poderosa, que les puedo resolver la vida y mis problemas y preocupaciones no cuentan? ¿Qué no merezco de igual forma que se me busque, simplemente para un saludo, o una plática relajada? Yo creo que sí; no me gusta victimizarme, ni aplaudirle el papel de víctima a nadie, para sentirme importante y creer que yo tengo las respuestas para todo. Es una responsablidad que no pienso asumir, y como dice Bucay, es una forma tan sutil de chantaje, que se vuelve perversa.
Tampoco creo en las afirmaciones de la gente a la que nunca le pasa nada, que siempre es feliz, y le va de maravilla. Quizá sea real para ellos, pero para mi ha sido importante aceptarme con mis claroscuros, mis altibajos, soy enemiga de caer en la negación, eso para mi, es muy peligroso.
Creo que, a fin de cuentas, el camino a la conciencia no es único, y cada quien tiene que recorrer el propio, así como asumir sus responsabilidades y consecuencias.
Yo ya lo estoy haciendo.
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